Para empresas cuyas operaciones generan emisiones a la atmósfera —procesos de combustión, manejo de material particulado, plantas cercanas a zonas urbanas—, el monitoreo de calidad de aire no es un trámite opcional: es la evidencia técnica que sustenta si esa operación está o no afectando el entorno en el que se ubica.
¿Qué parámetros se miden?
Aunque el alcance exacto depende del tipo de operación y su ubicación, los parámetros más comunes en un monitoreo de calidad de aire incluyen:
- Material particulado (PM10 y PM2.5): partículas en suspensión de distinto tamaño, asociadas a procesos de combustión, movimiento de tierras o procesos industriales con generación de polvo.
- Dióxido de azufre (SO2): típico de procesos de combustión de combustibles con contenido de azufre.
- Dióxido de nitrógeno (NO2): asociado a procesos de combustión a alta temperatura.
- Monóxido de carbono (CO): combustión incompleta.
- Ozono troposférico (O3) e Hidrógeno sulfurado (H2S): relevantes según el tipo de industria (este último, común en procesos con materia orgánica en descomposición o ciertos procesos químicos).
¿Contra qué se compara el resultado?
Aquí es donde conviene tener clara la diferencia entre ECA y LMP: el monitoreo de calidad de aire ambiental mide el entorno (comparado contra el ECA de aire), mientras que las emisiones puntuales de una fuente específica (una chimenea, por ejemplo) se comparan contra el LMP sectorial correspondiente. Un mismo proyecto suele requerir ambos tipos de monitoreo, con puntos de medición distintos para cada uno.
¿Con qué frecuencia debe realizarse?
La frecuencia no es única para todas las empresas: depende del instrumento de gestión ambiental que la empresa tenga aprobado (Estudio de Impacto Ambiental, Instrumento de Gestión Ambiental Correctivo, entre otros), ya que es ahí donde se establece el Plan de Monitoreo Ambiental específico, incluyendo la periodicidad exacta por parámetro y punto de muestreo.
Como referencia general, es común encontrar exigencias de monitoreo trimestral o semestral para operaciones de riesgo moderado, y mensual o incluso continuo (mediante estaciones automáticas) para operaciones de mayor magnitud o cercanas a zonas pobladas sensibles.
¿Qué revisa OEFA en un monitoreo de calidad de aire?
Durante una fiscalización, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) no solo revisa si los resultados están dentro de los límites permitidos. También verifica:
- Que el monitoreo se haya realizado en los puntos y con la frecuencia establecidos en el instrumento de gestión ambiental aprobado.
- Que el laboratorio utilizado esté acreditado para los parámetros analizados.
- Que la metodología de muestreo cumpla con los protocolos técnicos vigentes.
- Que los resultados fuera de norma, si los hubiera, hayan generado un plan de acción correctivo documentado.
Un informe con buenos resultados pero elaborado fuera del punto o la frecuencia comprometida en el instrumento de gestión ambiental puede igualmente derivar en una observación o sanción.
Errores comunes en el monitoreo de calidad de aire
- Contratar un monitoreo genérico sin revisar primero qué exige específicamente el instrumento de gestión ambiental aprobado para esa operación.
- Cambiar los puntos de muestreo sin sustento técnico ni comunicación a la autoridad, lo que impide comparar resultados en el tiempo.
- No considerar las condiciones meteorológicas (dirección e intensidad del viento) al momento del muestreo, factor que puede alterar significativamente los resultados.
- Usar laboratorios sin acreditación vigente para los parámetros específicos analizados.
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